
Ni bien he llegado a tu lado y ya siento como la sangre de mis venas comienza a correr más rápido, llevada con fuerza por los vigorosos latidos de mi corazón, hasta lo más recóndito de mi cuerpo. He sentido mil veces esto, pero contigo es especial. Es raro sentirlo con tal intensidad.
La gota que resbala por mi frente no es a causa del calor. La culpa la tiene el brillo en tus labios, tu pálida piel, tus diestras manos... los sonidos que emites por tu boca. La mezcla extraña de estos elementos hace que me vuelva un completo idiota, hace que la magia que se había perdido no sé dónde, regrese con impetuosa fuerza. Hace que me sienta vivo otra vez. Vivo para secar esa gota de sudor, vivo para crear de nuevo, vivo para mirar tus profundos ojos, vivo para descubrirme novato y temeroso de no se qué... vivo para planear y fantasear con vivir todo eso junto a tí.
No muchas cosas que pasan en la vida hacen despertar tus sentidos de esa manera. Así que, por todo eso y por muchas cosas que sé que vendrán, gracias.

